
1. ¿Qué es un sistema solar térmico?
2. ¿Qué vida útil se espera de los equipos solares térmicos?
3. ¿Cuánto me costaría un sistema solar térmico?
4. Los Captadores Térmicos que instale, ¿van a afectar a mi consumo normal de agua caliente?
5. ¿Cuáles son las ventajas de un sistema de circulación forzada respecto a un sistema termosifónico?
6. ¿Cómo tiene que ser mi casa para instalar Captadores Solares Térmicos?
7. ¿Cuál es la diferencia entre el modelo Solaris CP1 y CP2?
8. ¿Qué riesgo hay de ruptura del captador? ¿Afectan en algo las heladas?
9. ¿Qué medidas de protección son necesarias para evitar los sobrecalentamientos de la instalación?
10. ¿Qué pasa si un día llueve y no hay sol?
Un sistema solar térmico es una instalación que nos permite transferir el calor del sol al agua que después usaremos para ducharnos, lavar la ropa o bañar al bebe. Los sistemas solares térmicos constan de un colector solar (placa), un depósito que almacena el agua caliente y un sencillo sistema de tuberías que hace circular el agua de un elemento a otro. Estos sistemas pueden proporcionarnos desde el 65 % hasta el 85 % de nuestras necesidades de Agua Caliente Sanitaria, el porcentaje restante nos lo proporciona el sistema secundario, ya sea caldera de gas o eléctrica.
Utilizando un sistema solar térmico ahorraremos desde un 65 % hasta un 85 % de nuestra factura de gas o electricidad destinada al Agua Caliente Sanitaria, ya que nos estaremos autoabasteciendo con nuestra propia instalación.
En el caso de los sistemas solares térmicos, las instalaciones tienen un periodo de vida útil superior a los 20 años. Siempre que se haga un correcto uso y mantenimiento de los equipos, posibilitará una mayor duración de los mismos.
Los sistemas solares térmicos ofrecen un alto porcentaje de ahorro (entre el 65% y el 85%) por un precio bastante reducido. Concretamente, dependiendo de cual sea el sistema, una instalación solar térmica cuesta entre 2.400 y 3.500 €, que bien financiados puede suponer un recibo mensual de menos de 30 €, es decir, por menos de lo que cuesta un café al día, disfrutaremos de un importante ahorro y una valiosa independencia energética.
Si mantenemos un uso racional del agua caliente generada a través de este sistema no tendremos la necesidad de recurrir al sistema secundario (gas, electricidad, etc…) la mayor parte del tiempo.
El CTE recomienda la utilización de un sistema forzado respecto a uno termosifónico para instalaciones solares de más de 10 m2 por varios motivos: es un sistema regulado por una centralita a través de un diferencial de temperaturas que permite optimizar el rendimiento de la instalación solar y protección frente a sobrecalentamientos y legionelosis; utilización de un depósito vertical que consigue una mejor estratificación de temperaturas; posibilidad de integración arquitectónica en edificios.
En principio se ha de disponer de un mínimo de superficie en la que poder instalar los captadores (12 metros cuadrados aproximadamente). Por otro lado la zona destinada a la instalación no debe estar interferida por obstáculos que produzcan sombras.
Los dos modelos tienen las mismas dimensiones. La 1ª diferencia estriba en que el CP1 está diseñado con la longitud mayor en vertical (entradas y salidas del fluido en los lados largos del captador, 2 m) y el CP2 con la longitud mayor en horizontal (entradas y salidas del fluido en los lados cortos del captador, 1 m).
La 2ª diferencia radica en la disposición del absorbedor. En el modelo CP1 el absorbedor está soldado por láser a tubos de cobre en forma de parrilla, mientras que en el CP2 está soldado por láser a tubos de cobre que forman un serpentín.
En cuanto a los captadores, no tienen riesgo de ruptura por tormentas fuertes o granizadas, ya que la capa que está expuesta al exterior está hecha con cristal templado similar al que se usa en las lunas de los coches, con lo que hay que hacerse la siguiente pregunta, ¿nos preocupamos por las lunas de nuestros coches cuando graniza? La respuesta es; no, nos preocupamos más por la chapa que por las lunas. Resumiendo, no hay riesgo de rupturas por granizo.
En cuanto al tema de las heladas, es importante saber que el liquido que circula por los captadores no es el mismo que llega a nuestro consumo, tenemos circuito primario y circuito secundario, el circuito primario está lleno con un fluido con efecto anticongelante de uso alimentario, el propilen-glicol que hace que soporte en las bajas temperaturas, este liquido caloportador trasfiere el calor con posterioridad al agua que nosotros consumimos. En resumen, no hay riesgo de congelación en las heladas.
En toda instalación solar térmica y bajo condiciones de gran insolación y bajo consumo, suele presentarse un grave problema como es el sobrecalentamiento. La solución ideal es integrar en el circuito hidráulico de la instalación, un aerotermo, llamado también disipador de calor. Cuando los sensores de temperatura detectan la superación del límite de seguridad, parte del fluido se desvía hacia otro circuito de tuberías integrado en el sistema general, que lo enfría mediante circulación forzada, expulsando el calor excedente al exterior, consiguiendo así, una reducción de la temperatura del fluido.
Por un lado es importante ser consciente de la zona climática en la que estamos situados, pues evidentemente no tenemos el mismo clima en toda España, existen 5 zonas climáticas que se diferencian por la radiación solar sobre la superficie horizontal. Una vez recordado este concepto también hay que recordar que los captadores no solo recogen la radiación directa, sino también la difusa y esta se da no solo en condiciones buenas de soleamiento, sino también en malas condiciones. Lógicamente cuanto menos sol haya, menos radiación directa y menos recogerá el captador. Dicho esto hay que comentar en una instalación solar siempre tiene que contar con un sistema convencional de apoyo para esos días en que la energía solar no cubra el 100% de las necesidades de la demanda.
No, el captador debe estar homologado por el Ministerio de Industria a través de una contraseña de identificación que emite este organismo. Para ello previamente el captador debe haber sido ensayado por un centro de ensayo homologado (Norma UNE-EN-ISO/IEC 17025) bajo el procedimiento establecido en la norma UNE-EN 12975 y 12976 y la Empresa Fabricante estar en posesión de la Norma ISO 9001:2000. Sin todos estos requisitos ningún Organismo Estatal o Autonómico incluirá este modelo de captador en sus programas de subvenciones.





